Estoy extrañando lo inextrañable, mientras miro las ojas del otoño detrás de la ventana. El viento las sacude, las arrastra. No es para nada una imagen melancólica, es más bien algo destuctivo, arrasador ¿Cómo algo tan suave como el viento puede despeinarte tanto? Tal vez eso es el amor; una sensación que acaricia pero al mismo tiempo se transforma en caos. Y las hojas se despeinan, se caen cambian de color, mueren... aún así el paisaje es precioso. Suena cruel ¿no? Prefiero pensar que es parte del proceso, que sin otoño e invierno no existiría la primavera y el verano. llegarán otras lluvias que bañen este campo regado de hojas amarillentas. Espero que así sea. No quiero seguir extrañando unas gotas de lluvia que ya llegaron a otro mar. No quiero pensar más en esto. Es el tiempo libre. me encanta pero hace pensar cosas tontísimas. Mejor pienso en trabajo. Adeu.

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